
Cuando soñaba despierta siempre imaginaba un mundo bello y feliz…Ya no fantaseo.
La búsqueda del nirvana tampoco me ha dado resultado por más libros que leí, viajes que hice buscando un guía, y posturitas raras con las que sólo conseguí agujetas.
Mantener el equilibrio diario ya es suficiente esfuerzo en este mundo aterrador.
Ya no creo en palabras ni gurús.
Miro mi corazón y veo el desencanto: No comprendo esta vida llena de dolor y violencia. Todo eso del ying y el yang está muy bien pero no me produce ninguna satisfacción este universo de polos opuestos, no le encuentro lógica…
Creo que vivimos en un estado vibratorio de lo más bajo, chirriante a todos los sentidos. Hasta el cerebro nos funciona bajo mínimos (10% o menos), ¡así nos va a la llamada humanidad!
Si los demás pudiesen oir nuestros sentimientos y pensamientos auténticos, ¿se pondrían tapones en los oídos?
¿Qué tipo de ondas irradiamos al mundo? ¿Un dulce aroma o un hedor a cloacas?
¡OJALÁ ENCONTREMOS UNA ESTRELLA QUE NOS GUÍE!